“LAS OPORTUNIDADES DE TOCAR AHORA, SON SIMILARES A LAS DE HACE DIEZ AÑOS. LAS GANAS DE LA GENTE JOVEN, NO TANTO.”

Un día, Nacho García cogió una guitarra y se puso a tocar junto a varios compañeros de instituto. Desde entonces, este ovetense de 32 años afincado en A Coruña ha dado muchas vueltas, pero nunca ha descuidado sus ganas de hacer música. Tras formar varias bandas, escribe, compone, graba y sigue recorriendo salas y locales de todo el país por su cuenta. Las citas más cercanas, este próximo sábado en Madrid (20:00, Casa Pueblo) y el día 25 en Gijón (21:00, Café Dam). Generación Alsa le entrevista y comprueba que no sólo los artistas consolidados tienen algo que decir.
Nuestra clásica pregunta inicial: Preséntate a los lectores.
Soy Nacho García, ovetense, y desde hace algunos años vivo fuera de Asturias. Hace ya un par de años que publico mis canciones de forma totalmente amateur, desde mi blog, y ahora estoy promocionando mi master de este año, “Aviadores”, que publicaré a finales de noviembre.
¿Cómo y cuándo empezaste a tocar?
Creo que en el 92. Empecé de forma muy natural, con unos compañeros de clase, como hobby. Me encantaba todo eso. Crear un repertorio, hacer fotos de promoción. La música no es solo música. Abarca muchísimas cosas. No deja de ser un trabajo en la mayoría de casos muy mal pagado. Son radios. Es una furgoneta…
Después empezamos a tocar en directo y así hasta hoy. He tenido periodos de descanso, de desconectar por temporadas, pero con la música siempre ahí. Ahora llevo varios años sin parar, sacando canciones, haciendo directos. Actualmente es más fácil, en el sentido de que tú solo te lo puedes hacer en tu casa. No me hace falta un bajista, ni un guitarrista, ni un batería para grabar canciones.
Sólo puedo fallarme yo. En ese sentido es muy cómodo, aunque echo de menos montar el repertorio con una banda.
¿En qué momento decides centrarte en tu faceta solista?
En el año 95 grabé mi primer master como solista, ya que tenía canciones que no encajaban dentro de lo que hacía con mi grupo por aquel entonces. Hice alguna presentación en radios y algún directo. Conseguí montar una banda básica de batería, bajo y guitarra. Entré en la final del concurso de los 40 Asturias. Fue muy gratificante.
Con 18 o 19 años, todo eso es muy especial. Tengo grandes recuerdos de esa época. Después volví con otra banda, en Oviedo, después en Avilés, y ya ahí empecé a componer de nuevo para mí y a pensar en hacer cosas. En Madrid le di forma a todo y en eso estoy desde hace ya unos años.
Podríamos definir tu música como pop-rock en castellano que hereda el estilo de los cantautores. ¿Cuáles han sido tus influencias más notables?
¿Cantautores? Nada más lejos. Quizá sea así si lo miramos desde el punto de vista de que yo solo compongo, yo solo grabo, yo solo toco en directo, pero no quiero ser un cantautor. ¿Llamarías “cantautor” a Thom Yorke? ¿Es Springsteen un cantautor? Supongo que depende del cristal que le pongas delante. A mí me gusta tocar en una banda y hacer ruido, relacionarme con mas músicos, ensayar en un local… No me gusta el termino “cantautor”, a no ser que hablemos de Dylan.
Respecto a mis influencias, actualmente escribo y grabo, así que en periodos como este trato de no escuchar nada para no contaminarme. Pero te diré las cosas que me gustan. Tengo especial predilección por los primeros discos de Wilco, “Being There” me parece una obra maestra. Lloyd Cole es un genio, escribe autenticas obras de arte, un artista muy infravalorado. No cambio su voz por la de Morrissey, alguien a quien también admiro, pero que no me llega como Cole. Beatles, siempre, en mayor o menor medida. Siempre están ahí. Adoro a Keith Richards. Muchos grupos españoles como Chucho me han influenciado muchísimo, Los Planetas me engancharon largas temporadas, Australian Blonde, Sr. Chinarro… No sé. Es difícil decir qué te influencia en realidad. Supongo que soy una mezcla de todo lo que escucho…
Hablas de Wilco, de Springsteen, pero en tu blog también citas a Iván Ferreiro, a Los Planetas… ¿De quién estás más cerca ahora mismo?
Si cito a Mikel Erentxun en La Plaza (Gijón) es como si tiro una bomba atómica, la gente se aleja. No tiene ningún tipo de peso en el mundillo indie. Es más, crea animadversión, cuando es un tío que en este país ha descubierto a mucha gente a grupos como The Smiths, que ha currado con Mark Gardener… Dioses para los indies. Se supone que el movimiento independiente es algo muy liberal, donde todo cabe, pero no es así en absoluto, es un círculo realmente cerrado.
Si, por el contrario, hablo de Wilco en el Támden (Coruña), donde de fondo estoy oyendo a Andy y Lucas a toda hostia, la reacción es nula, ya que ni tan siquiera saben
quienes son. A mi me gustan ambos, así que estoy en una zona muy neutral, lo que no se si es bueno o malo. Tal vez sea muy mainstream para gustar a los indies y demasiado arriesgado para ser un superventas.
¿Cómo has estructurado tus grabaciones? ¿En qué momento se encuentran ahora?
Después de grabar una especie de doble EP el año pasado (Acústicas/Eléctricas, 13 canciones), ahora estoy finalizando el nuevo master, “Aviadores”. Las canciones están escritas, son unas quince, y ya he grabado siete. Estamos lanzando ya algunas cosas de cara a la promoción del concierto en Madrid, el día 18.
Por cierto, ¿son asequibles los aparatos de grabación o suponen un esfuerzo económico importante?
Depende de cómo te plantees las cosas. Si ya tocas por ahí, se supone que tienes ampli y guitarra. Para grabar en casa puedes empezar con una tarjeta de sonido y un buen micro, el desembolso no es muy grande. Si luego quieres teclados, una guitarra de alta gama… ya son prioridades, pero para empezar a grabar no hay que hacer grandes inversiones.
¿Con qué nos vamos a encontrar en los conciertos de Madrid y Gijón?
Desde luego no serán conciertos de cantautor. No habrá guitarras acústicas, ni armónicas. Todo será muy eléctrico. Mi último concierto en Oviedo fue muy intenso, la gente disfrutó mucho, yo me lo pasé genial, acabé empapado, parecía que había una banda detrás… Espero al menos igualarlo. Está confirmada una gran asistencia de público en Madrid. Presentaré algunas de las canciones del nuevo máster, “Aviadores”. Además se podrán a la venta copias numeradas de mi anterior máster.
¿Cómo fueron tus primeros conciertos?
Fueron horribles. 17 años. Miedo. Inseguridad. Falta de tablas. Por suerte, ese año quemamos literalmente Asturias con casi treinta actuaciones, así que supuso un aprendizaje muy bueno. Por aquella época era impensable hacer lo que hago ahora, saliendo solo al escenario sin una banda. He perdido la timidez, al menos sobre un escenario.
De todos los que has dado, ¿cuáles recuerdas especialmente?
En La Real de Oviedo, en el 96, con banda, presentándome en solitario. La sala llena, muchos amigos. Fue mágico… ¡Recuerdo que estrenaba unas Vans! También he disfrutado mucho en el último, en agosto de este año, también en Oviedo. Intenso y emotivo. Además, llenamos la Santa Sebe con mi primer grupo, en el año 94, fue el primer bolo grande. Rrecuerdo esa noche perfectamente. El de Madrid de hace un año también fue muy especial. No sabría con cuál quedarme…
¿Te impones una disciplina a la hora de escribir y componer o simplemente dejas que la inspiración aparezca?
Siempre llevo encima papel y lápiz. Grabo decenas melodías en el móvil, y a partir de ahí las desarrollo en casa. Después lo reúno todo y veo qué se puede hacer. Escribí “Aviadores” entre abril y agosto de este año. Una vez que veo que las canciones son compatibles entre sí, pienso en qué sonido quiero y cómo encaja todo en un mismo máster. Cuando empiezo a grabar ya estoy pensando en la gráfica para presentarlas, empiezo a hablar con el fotógrafo, con Rubén, que empieza a mover hilos en Madrid… Es un proceso de varios meses. Cuando tienes el CD en la mano es realmente gratificante. La inspiración no es disciplina, es azar, y sobretodo estar atento y apuntarlo o grabarlo todo cuando llega.
En tu blog hablas de “Aviadores” como un master conceptual…
Cuando hablo de “conceptual” me refiero a contar una historia a través de varias canciones. Me encanta oir la historia de “Sgt. Peppers”. Me alucina lo que Los Planetas hicieron en su día con “Una semana en el motor de un autobús”. Siempre tuve esa idea rondándome y ahora se han dado las circunstancias para hacerlo. “Aviadores” es una historia. Con un principio y un final, un vuelo y una caída, una narración que va canción a canción. “Big Bang”, la canción que abre el máster, es el inicio, la explosión, a partir de ahí hay lugar para el amor, el desamor, la soledad, el odio, el arrepentimiento, el encontrarse a uno mismo después de estar perdido… La tercera canción no tiene sentido sin la segunda, la quinta nos deja caer en la sexta…
El desamor y todo lo que le rodea impregna buena parte de tus letras. Jeff Tweedy (Wilco) ha confesado que no suele tocar en directo ciertas canciones porque pueden herir o molestar a su mujer. ¿Has sentido alguna vez la obligación de echar el freno a la hora de escribir o tocar?
Claro que he echado el freno en alguna ocasión. El desamor es un estado delirante que no te deja pensar. Tal vez tanto como el amor. Me arrepentiría mucho de publicar canciones que he escrito en momentos de rabía, de dolor, de odio incluso… Hay que pasar todo eso y escribir desde la calma. Nunca ofendería a alguien a quien he amado. Creo que me mojo bastante en mis textos, considero imprescindible “desnudarse” para ser coherente, pero obviamente pongo límites si esto afecta a terceros. Pocas veces me dejo llevar más de lo aconsejable. Sé lo que es el desamor más extremo y lo que es no tocar el suelo. Muchísima gente no llega a conocer ninguno de esos estados por simple cobardía. Yo siento que he cumplido conmigo mismo y que tengo muchas cosas que decir en mis canciones.
Por Roberto Fernández. La segunda parte, coming soon…