Cultura: Ladytron
La primera vez que escuché a Ladyton quedé totalmente flipadín, hasta el punto de convertirse en uno de mis grupos favoritos. Lo recuerdo perfectamente porque dio la casualidad de que fue en la Plaza del Ayuntamiento, en Gijón, uno de esos conciertos gratuitos que se montan por el verano. Electropop del rico originario de Liverpool –de gentes parecidas a las de la propia Gijón- con un punto femenino, pero a la vez oscuro, norteño y místico: Mira y Helen son como dos brujas del futuro cantando sus rezos a electrodioses paganos. Por si fuera poco son hieráticos y elegantes, y me llena de orgullo haberlos descubierto en la vieja Gigia. Flipazos aparte, aquel día el sonido era excelente, no sé si sería por la acústica de la plaza, porque la alcaldesa estaba haciendo las veces de técnico de sonido o sencillamente por el matiz épico que cobraban las notas, al funirse con el sonido del Mar Cantábrico.
Después de aquel concierto, repetí en Madrid unas cuantas veces, y este año también quería verlos. Pero esta ocasión era más especial que los anteriores, no sólo porque tocaban en la sala Joy –que es un sitio bastante molón-, sino porque también conseguí engañar al rocker para que me acompañase, aunque no hubiese sido posible convencerle sin la inestimable ayuda de Isabel a.k.a. “Mora”, su simpática novia (lo siento chicas, está pillao).
He aquí tres argumentos baratos para que un rocker vaya a un concierto de electro:
1. “Que no es bakalao cojona.”
2. “Te invito a algo.”
3. “El guitarrista se parece a Nacho Vegas.”
Empieza el concierto y de entrada no funcionan los micros de las cantantes. Disimulan como pueden tocando los pianinos y haciendo sonidinos con los sintetizadores Korg. Todo muy profesional y cool. Pero hay más problemas: Los graves están demasiado altos, retumba el suelo y las aletas de la nariz de Mora. Aquello parece un concierto de música industrial más que otra cosa. A mi me mola pila (ye que soy un macarra) pero la gente pone cara de póker porque cuesta descifrar que canción están cantando. Los micros ya suenan pero están demasiado bajos y Helen tiene que gritar, literalmente, para que se le escuche algo. Aunque nada que no arregle un par de temas mìticos como “Playgirl” y “Seventeen”, con los que la gente se vuelve loca, especialmente un gayer que teníamos delante y que bailaba como si estuviesen rodando la intro de la serie “Queer as folk”, es decir, “to loco”. A pesar del sonido, yo salí contentín porque estoy locamente enamorado de Mira Aroyo –que además de música es doctora en genética molecular por Oxford- y cantó sus canciones de “Europa del Este” (en búlgaro) con bailes regionales incluidos. Mira Aroyo es de la Generación Alsa pero de la de Bulgaria, no cabe duda. ¿Y sabéis qué? Al final el rocker lo pasó bien y me pidió el disco para ecucharlo.


Que envidia Lobos. . .Aquí no vienen hasta Diciembre.
Felicito al Fotógrafo! Me encanto!; pero quien fue. . .WolfMario?
Dude, también te felicito por haber conseguido engañara al Roquer al concierto! Y que luego le haya gustado!.
Sweet dude.
Puff, seguro que el gayer locaza es el mismo que me toco a mi en un concierto al que fui, lo que pasa es que en mi concierto(albert hammond jr.) se puso a decir:
1. Que Kurt Cobain no habia muerto, a lo que yo le tuve que contestar, deja de esnifar colacao
2. A gritar como una tropa de niñas quinceañeras en un concierto del canto del loco…
Y aparte de bailar de forma epileptica, que por 1 milimetro me deja sin cabeza en varias ocasiones…
Madre Mario, el concierto de Gijón sonó a culo de Bonobo!!!
que me acuerdo yo que acabamos todos aburridisimos y a otra cosa mariposa
para sara: jaja gayers epilépticos asesinos.
para marian: ya sabes que me mola el industrial..aunq solo sonase mal