Historias del Alsa: El viaje en directo (parte 5)

Esto es vida, lobos.

Llegué a casa, tiré la bolsa con las cosas, me descalcé y di una calurosa bienvenida a tito Mario. Luego desempaqueté los trastos, instalé el ordenador y ahora no me queda más que enganchar el butacón y ver la preciosa puesta de sol madrileña ante mi.

El regalo, por cierto, un librín sobre el agua. Ya le dedicaremos la atención que se merece.

Una vez más, te levantas en Gijón, desayunas con calma, ves la ciudad por última vez y, de pronto, se hace de noche y estás en casa, en Madrid.

~ por generacionalsa en Septiembre 7, 2008.

Una respuesta to “Historias del Alsa: El viaje en directo (parte 5)”

  1. ahora sólo tengo que pillarme una batería y/o averiguar qué carajo pasa con la mía, y ya podré disfrutar del placer de quemarte el cerebelo vía messenger..
    .. o es que también pusieron enchufes alpha?

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